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» » NN: ¿20.999? o ¿30.001? ¿Importa?

(09/02/16 - Lesa Humanidad)-.La llegada de la derecha al poder mediante las urnas (curiosamente, no mediante dictaduras) trajo el consecuente avance sobre los derechos humanos y nuestra historia reciente en un discusión que recién empieza.

La controversia se había iniciado condo Macri dijo muy suelto de cuerpo, en plena campaña, "se va a acabar el curro de los derechos humanos" y como era de esperar prosiguió por otros canales.

Desde la televisión, el sicario mediático y alter ego de Magnetto, que alguna vez pretendió disfrazar de Michael Moore argentino, Jorge Lanata salió a reafirmar el discurso que debían esgrimir los simpatizantes de los globos amarillos al manifestar "me tienen podrido con los derechos humanos".

Y era lógico, la justicia, tímidamente empezaba a llegar al tramo de juzgamiento de los civiles partícipes en el criminal "Proceso de Reorganización Nacional", entre ellos los Massot, los Blackier y desde luego Magnetto y Ernestina Herrera de Noble.

Algo había que hacer y se salió entonces desprestigiar a una política necesaria para poder avanzar en la sociedad. Desde "el curro" hasta "el fastidio" y desde luego la puesta en discusión del número de desaparecidos.

Pablo Avelluto, a través de su libro El Diálogo, que marca un descolorido intercambio de acuerdos entre dos personas con una aparente mirada coincidente desde el progresismo, Héctor Leis y Graciela Fernández Meijide, pero que a poco de andar se nota que hace un tiempito se cambiaron de vereda.

Este libro fue llevado al formato película luego por su novia (la de Avelluto, hoy Ministro de Cultura) Carolina Azzi, hoy funcionaria del ministerio de su novio y la faena la completo Darío Lopérfido, amigo ímtimo de Antonito De La Rúa y miembro del denominado Grupo Sushi durante el gobierno de Helicóptero De La Rúa.

Muy suelto de cuerpo Lopérfido, hoy casado con una de las descendientes de la familia Mitre, dueña del diario La Nación, salió a plantear la "mentira en la cifra de los desaparecidos", lo que mereció una catarata de respuestas y pedidos de renuncia, no solo de Argentina sino de todas partes del mundo.

Lo real, metiéndonos de lleno en la cuestión es el desprecio por las víctimas de esta aberrante política de estado que se convierte en delito de lesa humanidad. Un desprecio que solo puede sentir quien tiene la certeza que siempre estará del lado del mango de la picana.

Desprecio fundado en la impotencia ante al avance permanente, infatigable de quienes reclaman justicia para los responsables de crímenes aberrantes, pero también en intereses económicos y de clase.  

Económicos porque la más o menos vendada justicia no tiene otro remedio que llegar hasta los partícipes civiles de la dictadura, entre ellos Martínez de Hoz, Cavallo y los Aleman, pero también la viuda de Noble, Magnetto, Massot, Blackier y quien sabe si no llegamos hasta el pujante grupete de "Capitanes de la Industria" que casi de la nada, en varias ocasiones" terminaron la dictadura con millones y millones en sus bolsillos.

Es que el verdadero debate, si es que aún queda alguno pendiente en la sociedad sobre el tema, no pasa por 29.999 o 30.001 desaparecidos sino por como pudo una sociedad ignorar ese reclamo desgarrado de las Madres que clamaban por sus hijos y mirar para otro lado mientras se los seguían llevando.

O podría discutirse, por ejemplo, cual era la magnitud del capital acumulado por los empresarios al comienzo de la dictadura y cual al final de la misma, para ver si se enriquecieron ilegalmente o no.

¿O es que solo los políticos tienen que rendir cuentas de sus bienes? y no pretendo decir que esto que no deben rendirlas.

¿Cual sería la diferencia para Lopérfido si en vez de 30.000 los desaparecidos resultan 20.000 o 10.000? 

¿El volumen hace a su criterio más aberrante los delitos cometidos en los centros de tortura de la dictadura?

¿Considera Lopérfido que quienes amasaron e incrementaron obscenamente sus fortunas a la sombra de las picanas y los vuelos de la muerte son perseguidos políticos porque se cuestiona la forma en que creció su capital?

Asistimos a un debate muy PRO, donde la derecha más recalcitrante de la UCR le hace coro señalando que "hay que avanzar en la defensa de todos los derechos humanos" pretendiendo colocar en igual grado de gravedad los delitos de lesa humanidad con los de, por ejemplo, la falta de vivienda.

Curiosamente no dicen nada ante los lamentablemente frecuentes excesos se celo de la Policía Metropolitana que fusila pibes y apalea vendedores ambulantes, mientras se les escapan todos los narcotraficantes.

De nosotros dependerá, de esa superpotencia, como definió José Saramago a la opinión pública, que conformamos los ciudadanos de a pie, pero que sumados somos un tsunami difícil de domesticar por cualquier gobernante, dar la respuesta final.

Una respuesta que si hemos crecido y sanado como sociedad debe ser el repudio a las insinuaciones de olvido y el reclamo de justicia hasta las últimas consecuencias. Sin odios, sin revanchismos, pero a fondo, para que nunca más vuelva a repetirse la triste historia de una dictadura en el país.  

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